sábado, 4 de mayo de 2019

Romper el Hielo

El sol iba ocultándose y Lina aún no tenía respuesta a la propuesta de la chica a la que ella calificaba como un ANGEL, de repente ante la desesperación del grupo y su miedo a quedarse sola en aquel lugar, solo se escuchó decir que sí, que iría con ellos, a pesar que dentro de sí el miedo la arropaba al no saber que sucedería o que intenciones podrían tener con ella, aunque por alguna extraña razón se sentía segura con ese ANGEL.

Los amigos sonrieron y abordaron la caravana -casa móvil- que compartían todos, para recorrer el camino sin un destino específico al cuál asistir. A Lina esta idea le pareció interesante, aunque no entendía cómo podían vivir así, y ser felices como se mostraban, parecían una familia, así se trataban y ella pudo sentirse parte de algo a lo más parecido a ese concepto que nunca había podido vivir en carne propia.

La noche se hacía dueña del paisaje mientras solo podían verse las dos luces de las farolas de la caravana, una de ellas parpadeaba por un problema técnico que no habían podido resolver y que la verdad le importaba poco a los habitantes de ese hogar. Lina quiso conocer a cada uno de los cinco amigos, pero no se le ocurría una mejor forma de preguntar, es entonces que solo se presentó esperando que esto rompiera el silencio: “Mi nombre es Lina Sofía, mucho gusto”, todos se miraron entre sí y solo atinaron a dar aprobación con la cabeza sin decir ninguna palabra, algo que la dejó sin ningún argumento para poder continuar…

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