jueves, 2 de mayo de 2019

La Huida


Moisés Balbuena

Ella traspasó sus límites, se levantó cansada de esperar que la vida le sonriera y decidió buscar su propia sonrisa, con un poco de dinero que había ahorrado de sus noches en la cantina, soportando el acoso de los clientes, incluso llegando a despegar con estruendosas palabras aquella rabia que la invadía.

Era hora de marcharse, sus sueños se hacían más y más claros, su subconsciente le gritaba que esa no era la vida que ella debía tener, es entonces que tomó una vieja mochila que encontró en unas tardes de esa que no tenía más que pasear por la bahía, esperando que las calmadas aguas un día la absorbieran, ¡si!, era solo un deseo que en lo más profundo la amargaba.

Se dirigió lentamente a la salida de aquel pueblito olvidado a cientos de kilómetros de la ciudad más o menos asequible, con sus sueños y poca ropa que podía llevar, tomó un aventón en una camioneta cargada de frutas, animales y una que otras cosas que ella misma no lograba descifrar, a la vista se fue alejando aquella carcacha que la llevaría a su nueva vida, una vida que no sería la misma y que no merecía...

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